...y aunque no siempre he entendido mis culpa y mis fracasos en cambio sé que en tus brazos el mundo tiene sentido...
benedetti
viernes, 24 de junio de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
pensamiento .
viernes, 27 de mayo de 2011
sábado, 21 de mayo de 2011
reves
Hoy se acaba el mundo…. No se si sea una coincidencia pero por lo menos
el mundo del reves que idealice muere hoy.. Porque entre sombras y risas. Me
dejan boqui abieta . estoy desenamorandome no de un hombre me desenamoro de la
gente que alguna vez tubo todo mi corazon. Juro que me desespera ver que en lo
mas evidente no exista justicia. Tal parece que en ese mundo el profesionista es
presumido, el rico es bueno la puta es inteligente el amor es aburrido y el dia
moleste a la vista. .. Donde esta el poder blanco que me enseñaron de niña??.. o
fue igual que lo del principe azul??...tengo tantas preguntas … hoy que
cristianos hablan del juicio final. Yo me pregunto que siente esa gente que al
verte caido te juzga mas. gente con la que viviste gente a la que alimentaste
gente a la que escuchaste gente a la que amaste….si ya se. Uno no debe dejar de
creer en la existencia porke en automatico me anularia a mi misma como ser
humano . total no es tan grave..cierto?.... Como nos dicen perdona,
arrepientete, cree en algo aunque no seas creyente. Van 2 veces que sueño en el
diablo. he tenido pensamiento horribles han levantado mis pasiones mas bajas
algo que negaba que existiera algo que juraba no existia.y llego a preguntarme
entonces quien dicto la moral?? Qien hizo los principios y el respeto porke
ahora sigo sin entenderlos amigos?...que es la amistad entonces???...como puedes
admirar algo que te da asco... Sabes que cualquier fiesta me parece una reunion
de viejitas con te y galletitas…pero sabes escojo la VIDA PAUSADA Y ABURRIDAA
PORKE esa vida me dara mas vida.. de verdad quiero creerlo ya dejo atrás mi
maravilloso mundo del reves donde la lokura y el no amor donde la conveniencia
es el pan de cada dia…
miércoles, 10 de febrero de 2010
lo de hoy
Si llega la felicidad, no te excites demasiado; si llega la tristeza no te deprimas. Tómate las cosas con tranquilidad. La felicidad y la tristeza están de ti, permanece sin identificarte, como si no te estuviera ocurriendo a ti, sino a otro cualquiera.
No te identifiques; no digas "Soy infeliz" di "Sencillamente soy el observador"
Palabra de Buda 500a.C
No te identifiques; no digas "Soy infeliz" di "Sencillamente soy el observador"
Palabra de Buda 500a.C
martes, 12 de enero de 2010
अल्गुएँ.
Que si mi vida ha cambiado ALGUIN??...
Acaso me he vuelto loka?? O solo evolución o droga.
EVOLUCION... ya no es el cuerpo sexoso o la pose más estéticamente admirable lo que me tiene así. Es en cambio: tu sonrisa dientuda, el abrazo de ella .el baile más feo, el rockero más tierno, mi psicóloga loka, la vagabunda de corazón roto, mi pregonero favorito, nuestra francesa viajera, el escritor que añoro, tú que vives tan lejos donde hace frio y la casa no parece tener salida, mi morena que se fue y claro tu sonrisa primo.
Ya no es alguien es ALGO….
AHORA SOY MAS QUE UN MOUNSTRUO soy la evolución de tantas ideas y formas que me han enseñado que no están escritas en esos adjetivos que solo me remontan a pequeños espacios de tiempo en mi mente. .
Quería poner la palabra mascaras en este escrito porque amo sus colores formas y expresiones pero no encontré donde… si mascara y espejo velo.. Si que tienen que ver en esta locura. Donde alguin ahora parece tener rostro propio aunque algo aun no esté soñado…l.
Los amo.
Lú.
Acaso me he vuelto loka?? O solo evolución o droga.
EVOLUCION... ya no es el cuerpo sexoso o la pose más estéticamente admirable lo que me tiene así. Es en cambio: tu sonrisa dientuda, el abrazo de ella .el baile más feo, el rockero más tierno, mi psicóloga loka, la vagabunda de corazón roto, mi pregonero favorito, nuestra francesa viajera, el escritor que añoro, tú que vives tan lejos donde hace frio y la casa no parece tener salida, mi morena que se fue y claro tu sonrisa primo.
Ya no es alguien es ALGO….
AHORA SOY MAS QUE UN MOUNSTRUO soy la evolución de tantas ideas y formas que me han enseñado que no están escritas en esos adjetivos que solo me remontan a pequeños espacios de tiempo en mi mente. .
Quería poner la palabra mascaras en este escrito porque amo sus colores formas y expresiones pero no encontré donde… si mascara y espejo velo.. Si que tienen que ver en esta locura. Donde alguin ahora parece tener rostro propio aunque algo aun no esté soñado…l.
Los amo.
Lú.
lunes, 22 de junio de 2009
india
I. Todos los estudiosos de la filosofía oriental coinciden en afirmar que la India antigua nos ofrece el espectáculo de la más amplia libertad de pensamiento que haya conocido la historia de la humanidad. A pesar de la rigidez de los cuadros sociales, a pesar de la organización jerárquica en castas dentro de las cuales se nacía y moría, a pesar de las exigencias rituales a las que era necesario someterse para no ser declarado impuro, el hombre indio gozó de una libertad absoluta para resolver los problemas de su espíritu y para exponer las soluciones que encontrase. La casta brahmánica, que se consideraba depositaria de una tradición eterna e inmutable, fijó en sus leyes, escrupulosamente, las sanciones de que se harían pasibles quienes violasen aquella tradición. Los brahmanes se consideraban dioses, y así lo declaraban; pero la adhesión que reclamaban no iba más allá del reconocimiento de sus privilegios de casta: bastaba, para no chocar con la tradición brahmánica, admitir verbalmente la infalibilidad de los vedas. Los brahmanes no dejaban al hombre indio el goce de la libertad física: era preciso comer esto o aquello, saludar de esta o aquella manera; pero le abandonaban el mundo de las ideas. Todo lo fisiológico, todo lo externo estaba legislado, pero la actividad espiritual podía desenvolverse sin la coacción de las normas y sin el temor de la sanción. No había delitos de pensamiento, y esto significa que el pensador no estaba al servicio de un sistema social y ni siquiera al servicio de un sistema político. Nadie, ni en las leyes ni en los hechos, fue condenado en la India antigua por sus ideas.
ll. El filósofo aspira a ser un curador de almas; de la verdad dice que es una medicina , y de los maestros dice que son los mejores médicos. No puede extrañarnos, ahora, que la mentalidad india haya acusado a Sócrates, a Aristóteles, a Platón de no ser sino "pensadores secos y buscadores de la verdad sin ninguna inspiración amorosa hacia la multitud que sufre". Esta aproximación entre medicina y filosofía pueder ser comparada con la actitud de Descartes, quien en su Discurso y su correspondencia nos dice que había resuelto dedicar "toda su vida a adquirir de la naturaleza un conocimiento tal que le permitiese obtener normas para la medicina", pues la salud era "el primer bien y el fundamento de los bienes de esta vida". También él tuvo la preocupación por prolongar la vida sin dolores y sin decadencias, aunque terminase por confesar que en vez de encontrar los medios para conservar la vida, había encontrado otro "más fácil y seguro: el de no temer la muerte".
lll. El hombre indio vio en el sueño, más que una imagen de la muerte, una imagen de la salvación. En el sueño con ensoñaciones existía aún el dolor, aunque atenuado, y también existía la responsabilidad moral: en los primeros himnos védicos este hombre pedía a los dioses que le perdonasen también los pecados cometidos durante el sueño. En el sueño sin ensoñaciones, profundo, el espíritu subsistía y actuaba, aunque su acción no fuese consciente: ese sueño éra otra de sus manifestaciones y no podía prescindirse de ella para estudiar la totalidad de espíritu. Por esa razón el hombre indio no quiso considerar nunca la conciencia como manifestación forzosa del espíritu y ni siquiera como su manifestación más alta. Desde las más antiguas Upanishads, los primeros filósofos se empeñaron en descubrir el sentido del sueño profundo, de esa manifestación del espíritu en que nuestro padre ya no es nuestro padre y nuestra madre ya no es nuestra madre, en que ya no es mendigo el mendigo ni es asceta el asceta y en que ni el bien ni el mal nos persiguen, porque estamos más allá de todas las ansias del corazón, sin que nuestro espíritu haya dejado de ser. El estado de sueño profundo, como el de sueño con ensoñaciones y el de vigilia, debían ser investigados, y la técnica yoga fue la encargada de proporcionar un medio para provocar en rápida sucesión voluntaria todas las manifestaciones psíquicas. Lo importante era, para el hombre indio, no confundir el espíritu con ninguna de esas manifestaciones, aunque su tendencia más frecuente, o la primera, fue la de confundirlo con el estado de sueño profundo, porque se trataba de aquel en que el dolor no era
posible y en que tampoco era posible nada de lo que caracterizaba al mundo de la caducidad y de la muerte. Pero ya en el mismo pensamiento upanishádico se insinúa que la última realidad del espíritu está más allá de los tres estados y que esa última realidad, ni consciente como la vigilia, ni inconsciente como el sueño profundo, es el objeto de la salvación que nos había movido a filosofar. La actitud hipercrítica, que fue convirtiéndose en la nota más importante de la filosofía india, se aplicó también a la investigación psicológica y a las técnicas que creyeron poder ofrecer la salvación mediante una gimnasia respiratoria o mediante el ejercicio que consiste en producir imágenes visuales con colores distintos a los del objeto real que ha sido percibido. Pero esa actitud no podía sostenerse indefinidamente, ni era capaz de infundir mayor vida a los sistemas: durante siglos se insistió en ella, hasta que el pensamiento pareció extenuarse. Los sistemas, ya sin un pensamiento que los animase, quedaron convertidos en esquemas, admirables por su complejidad y por su textura, pero, en definitiva, nada más que esquemas. La gran aventura del espíritu indio -una de las más grandes y hermosas del espírita humano- había terminado. En adelante sólo ofrecería una taumaturgia de feria ante la cual el mismo hombre indio sonríe con tristeza, o la labor profesional desde la cátedra, que es, sí, un justo orgullo de la India contemporánea.(*)
ll. El filósofo aspira a ser un curador de almas; de la verdad dice que es una medicina , y de los maestros dice que son los mejores médicos. No puede extrañarnos, ahora, que la mentalidad india haya acusado a Sócrates, a Aristóteles, a Platón de no ser sino "pensadores secos y buscadores de la verdad sin ninguna inspiración amorosa hacia la multitud que sufre". Esta aproximación entre medicina y filosofía pueder ser comparada con la actitud de Descartes, quien en su Discurso y su correspondencia nos dice que había resuelto dedicar "toda su vida a adquirir de la naturaleza un conocimiento tal que le permitiese obtener normas para la medicina", pues la salud era "el primer bien y el fundamento de los bienes de esta vida". También él tuvo la preocupación por prolongar la vida sin dolores y sin decadencias, aunque terminase por confesar que en vez de encontrar los medios para conservar la vida, había encontrado otro "más fácil y seguro: el de no temer la muerte".
lll. El hombre indio vio en el sueño, más que una imagen de la muerte, una imagen de la salvación. En el sueño con ensoñaciones existía aún el dolor, aunque atenuado, y también existía la responsabilidad moral: en los primeros himnos védicos este hombre pedía a los dioses que le perdonasen también los pecados cometidos durante el sueño. En el sueño sin ensoñaciones, profundo, el espíritu subsistía y actuaba, aunque su acción no fuese consciente: ese sueño éra otra de sus manifestaciones y no podía prescindirse de ella para estudiar la totalidad de espíritu. Por esa razón el hombre indio no quiso considerar nunca la conciencia como manifestación forzosa del espíritu y ni siquiera como su manifestación más alta. Desde las más antiguas Upanishads, los primeros filósofos se empeñaron en descubrir el sentido del sueño profundo, de esa manifestación del espíritu en que nuestro padre ya no es nuestro padre y nuestra madre ya no es nuestra madre, en que ya no es mendigo el mendigo ni es asceta el asceta y en que ni el bien ni el mal nos persiguen, porque estamos más allá de todas las ansias del corazón, sin que nuestro espíritu haya dejado de ser. El estado de sueño profundo, como el de sueño con ensoñaciones y el de vigilia, debían ser investigados, y la técnica yoga fue la encargada de proporcionar un medio para provocar en rápida sucesión voluntaria todas las manifestaciones psíquicas. Lo importante era, para el hombre indio, no confundir el espíritu con ninguna de esas manifestaciones, aunque su tendencia más frecuente, o la primera, fue la de confundirlo con el estado de sueño profundo, porque se trataba de aquel en que el dolor no era
posible y en que tampoco era posible nada de lo que caracterizaba al mundo de la caducidad y de la muerte. Pero ya en el mismo pensamiento upanishádico se insinúa que la última realidad del espíritu está más allá de los tres estados y que esa última realidad, ni consciente como la vigilia, ni inconsciente como el sueño profundo, es el objeto de la salvación que nos había movido a filosofar. La actitud hipercrítica, que fue convirtiéndose en la nota más importante de la filosofía india, se aplicó también a la investigación psicológica y a las técnicas que creyeron poder ofrecer la salvación mediante una gimnasia respiratoria o mediante el ejercicio que consiste en producir imágenes visuales con colores distintos a los del objeto real que ha sido percibido. Pero esa actitud no podía sostenerse indefinidamente, ni era capaz de infundir mayor vida a los sistemas: durante siglos se insistió en ella, hasta que el pensamiento pareció extenuarse. Los sistemas, ya sin un pensamiento que los animase, quedaron convertidos en esquemas, admirables por su complejidad y por su textura, pero, en definitiva, nada más que esquemas. La gran aventura del espíritu indio -una de las más grandes y hermosas del espírita humano- había terminado. En adelante sólo ofrecería una taumaturgia de feria ante la cual el mismo hombre indio sonríe con tristeza, o la labor profesional desde la cátedra, que es, sí, un justo orgullo de la India contemporánea.(*)
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